El racismo mexicano

Paradójicamente, los juegos olímpicos son ocasiones propicias para recordar y observar actitudes racistas en el mundo. Y digo “paradójicamente” pues los juegos olímpicos, que deben potenciar valores como la amistad, la solidaridad y el respeto entre pueblos y naciones, no han estado exentos de manifestaciones racistas. El caso emblemático es el de las Olimpiadas de Berlín 1936, cuando Hitler se encolerizó por la derrota de los deportistas alemanes considerados de raza “superior” y el triunfo de atletas “inferiores”, en especial de judíos y negros como el norteamericano Jesse Owens.

Pero una cosa es que un dictador totalitario como Hitler haya sido el ejemplo extremo de político racista y otra es que supuestos ciudadanos instruidos y libres, de países supuestamente democráticos, manifiesten actitudes racistas. Es lo que pasa con aquellos norteamericanos que gracias al Partido del Té y a políticos como Donald Trump han dejado aflorar sentimientos profundos que por años han escondido; la noticia no es que los gringos sigan siendo racistas sino que se habían tardado en volver a manifestarlo con fuerza. Pasa lo mismo con mexicanos que, a pesar de embarrarse la boca hablando de sus raíces indígenas, sólo veneran indígenas muertos como Moctezuma y Cuauhtémoc, pero a los vivos los discriminan. Pero el colmo de los colmos lo observamos con la discriminación a los no indígenas como la gimnasta Alexa Moreno, a quien criticaron por no ser como otras gimnastas rusas, checas, holandesas, inglesas, rumanas, gringas, es decir rubias, blancas, de ojos claros y delgadas.

Desafortunadamente el racismo tiene una larga historia en nuestro país desde la época de la Colonia. Este es el argumento de Federico Navarrete en su libro México racista. Una denuncia (Grijalbo, 2016). Dice que “Nadie se considera racista en México, pero todos hacen bromas”, que en la vida privada se utilizan expresiones como “naco, puto o vieja”, que parecen inofensivas pero están cargadas de prejuicio y tienen efectos violentos. Afirma que el mestizaje es una leyenda que no superó las diferencias raciales, que colocó a los indígenas aparte (y yo añadiría que también apartó a los negros) e hizo una distinción entre blancos y “menos blancos”. De igual forma habla de una “necropolítica de la desigualdad” al descubrir la existencia de un vínculo entre la mal llamada guerra contra el narcotráfico y el racismo, y argumenta que “A las muertas de Juárez no las asesinaron por ser morenas. Las mataron por ser mujeres, pero su muerte importó menos porque eran morenas, esa es la tragedia…”.

Por su parte, la escritora Alma Delia Murillo en su cuento Lady Gargajo, ejemplifica el habla coloquial del mexicano racista y lo hace a través del relato de un mesero que es insultado por una comensal que se siente superior: “La fulana nos dijo de todo: que mi compañero era un indio que no entendía español, que si ella quería podía comprarnos, que éramos unos gatos que nunca íbamos a pasar de sirvientes, que pobres nacos, gente sin educación, que no le hacíamos un favor que para eso paga, que por culpa de nosotros este país está como está y así”. ¿Les suena conocido este relato?

Es por todo ello que Navarrete propone fortalecer las Comisiones Nacionales para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y de Derechos Humanos (CNDH); hacer campaña social para no comprar productos con publicidad racista y favorecer a los que muestren publicidad inclusiva; presionar a las televisoras para que no sólo muestren protagonistas güeros en sus programas; hacer visibles a todas las personas sin distinción de colores; y llama a todos a combatir la discriminación y el racismo en nuestra vida pública y privada.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día jueves 18 de agosto en el periódicologo-sol-de-toluca

Desperdicio del bono demográfico y jóvenes mammonis

Un verso que los maduros y viejos hemos convertido en refrán para expresar la nostalgia que sentimos por algo, es del poeta nicaragüense Rubén Darío y es el primer verso de un poema escrito en 1905 que comienza diciendo “Juventud, divino tesoro/¡ya te vas para no volver!” Efectivamente este poema (“Canción de otoño en primavera”) se refiere a la melancolía que produce a las personas perder la juventud, una edad de oro en la que todo parece posible y el futuro es un lugar prometedor… O al menos así se consideraba hasta hace unos años en que la realidad no era tan temible y el mundo aún era un lugar habitable.

No me parece que el nuestro sea el mejor tiempo para ser joven (a pesar de lo que digan los expertos en autoayuda y superación personal, así como diversas organizaciones e instituciones), pues a los problemas de rechazo por su falta de madurez, responsabilidad y experiencia (que siempre han existido), se suman otros más graves que nublan sus perspectivas de futuro: por un lado el desperdicio del “bono demográfico”, es decir, la gran contribución de personas entre 15 y 29 años a la vida productiva del país, y por el otro, sus pocas posibilidades de desarrollo e independencia para una vida plena y madura.

Respecto al bono demográfico (cuando la población trabajadora supera a la dependiente, representando menor carga social e impulsando el crecimiento económico), diversos especialistas coinciden en que nuestro país lo ha estado desperdiciando al no mejorar la educación ni brindar mayores oportunidades de desarrollo a los jóvenes, provocando el aumento de “ninis”, migración, empleos mal remunerados y que se sumen al crimen organizado como vía para progresar. No obstante también dicen que a dicho bono le quedan unos años para ser aprovechado, hasta la década de 2020 antes de que los dependientes rebasen a la población productiva, por lo que a pesar de todo México no estaría tan mal como, por ejemplo, la Unión Europea, donde el desempleo de jóvenes es de 5 de cada 10, mientras que en México es 1 de cada 10, por lo que los europeos piensan, por primera vez después de la segunda guerra mundial, que las generaciones de jóvenes vivirán peor que las de sus padres.

Por su parte, un estudio realizado por Dada Room (principal plataforma para compartir departamento), indica que en México los jóvenes se independizan del seno familiar en promedio a los 28 años; de hecho los países latinos es donde más años pasan los jóvenes con sus padres (Perú 29, Argentina 28, Colombia y Chile 27, Brasil 25), mientras que en países con mayor desarrollo pasan menos años (EEUU 25, Francia 23, Suecia 20); el motivo principal por el que los mexicanos se independizan más tarde es el económico pues tendrían que gastar la mayor parte de su ingreso promedio (entre 5 y 10 mil pesos al mes) en rentar un departamento. El estudio no habla de otros países pero Eurostat (oficina de estadística europea) indica que los jóvenes se independizan a los 21 en Dinamarca, 22 en Finlandia, 23 en Holanda y, acorde con su situación de crisis, a los 28 en España. Y en Italia estos jóvenes dependientes hasta reciben nombre especial: “mammoni”, el joven que aún vive con su querida “mamma”, siendo mammonis el 60% de los jóvenes italianos, una cantidad abrumadora.

En fin, no deseo ser aguafiestas ni sonar muy trágico en el Día Internacional de la Juventud a celebrarse el 12 de agosto, pero las generaciones de jóvenes que intentan abrirse paso en la vida tienen de por sí un presente complicado y el futuro no les pinta nada halagüeño. Aunque para otras cosas (deporte, sexo, aventura, fiesta, amor), la juventud siempre será un divino tesoro…

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el 11 de agosto de 2016

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Paz, Olimpiadas y malestar social

El inicio de las Olimpiadas siempre genera emoción en todo el mundo y los juegos de Río Janeiro 2016 no son la excepción. Desde la Antigüedad clásica en la ciudad griega de Olimpia (de allí el nombre con que actualmente se conocen), entre el 776 antes de Cristo y el 393 de nuestra era, se realizaron fastuosos encuentros deportivos para celebrar a los dioses y sembrar la paz en las polis ya que unos días antes de comenzar se enviaban embajadores para declarar una tregua sagrada. Desde 1896 las Olimpiadas modernas también han promovido la paz mundial. Es universalmente conocido el espíritu que las anima: “lo importante no es ganar sino competir” (frase de su fundador, el Barón de Coubertin), el cual privilegia la práctica del deporte y no el resultado (la victoria o la derrota). A su vez el símbolo de los cinco aros entrelazados representa la diversidad de culturas, la interculturalidad y la convivencia entre los humanos. Y siguiendo la tradición clásica, recientemente el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, llamó a todos los países en conflicto a respetar la tregua olímpica para “silenciar el sonido de las balas”. En suma, los juegos potencian valores como la amistad y hermanamiento entre los pueblos, el respeto entre las naciones y la solidaridad entre la raza humana.

No obstante se antoja muy difícil, casi imposible, que alguno de los países en guerra ceda a sus pretensiones bélicas. La historia también nos ha demostrado la intromisión de la violencia en los juegos, como cuando fueron suspendidos en 1916, 1940 y 1944 por las Guerras Mundiales; el asesinato de atletas judíos por terroristas palestinos en Berlín 1972; o los boicot políticos: de Estados Unidos y sus aliados capitalistas a las Olimpiadas de Moscú 1980 y de la Unión Soviética y sus aliados comunistas a las de Los Ángeles 1984. Además, desde hace años el tema del dopaje también afecta a los juegos, llegando al extremo de que para 2016 la delegación rusa de atletismo ha sido vetada para participar en los mismos (lo que inevitablemente recuerda los tiempos de la Guerra Fría).

Las Olimpiadas de Río a punto de comenzar no están exentas de sufrir violencia (de hecho las autoridades brasileñas han informado la desactivación de células terroristas), pero además arrastran un elemento negativo adicional: el malestar social de los brasileños por unos juegos que se perciben onerosos y corruptos en un contexto de crisis económica (tipo de malestar que ya había asomado desde Pekín 2008), aunado al descontento por la destitución de su presidenta legítima, Dilma Rousseff y, para colmo, por el virus del zika que amenaza extenderse y hacer estragos en todo el planeta. Se ha discutido si esta situación de malestar se parece al contexto previo a los juegos de México 1968, pero creo que son cosas diferentes: en México el descontento surgió por la actitud autoritaria del presidente Díaz Ordaz (hay que recordar los abucheos de la gente en el estadio olímpico), mientras que en Brasil el descontento es con los propios juegos. Ya veremos qué pasa desde la misma inauguración.

Con todo, estoy seguro que las Olimpiadas de Río 2016 serán una gran fiesta pacífica para los brasileños y para el mundo, en la que estaremos involucrados y emocionados incluso quienes corremos los 100 metros planos en una hora…

Dato de paz: El conductor Carlos Loret piensa que la demanda empresarial al gobierno federal por su omisión frente a las protestas de la CNTE es un acto de “desobediencia civil”. Nada más alejado de la realidad: dicha demanda es un acto legal, mientras que la desobediencia civil es una transgresión a una ley que se considera injusta y quien la transgrede acepta recibir castigo. Creo que el conductor debe conocer los temas de paz para no desinformar a la gente.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 4 de agosto de 2016 en el periódicologo-sol-de-toluca

La sociedad civil y el perdón presidencial

Se ha hablado hasta el cansancio sobre el “perdón” que el presidente Peña pidió la semana pasada a los mexicanos por la “percepción” que generó en la opinión pública la compra de la famosísima “Casa Blanca” y porque “este error” lastimó la investidura presidencial, dañó la confianza en el gobierno y causó agravio e indignación, todo lo cual remató con las palabras que finalmente representan el fondo del asunto: “Cada día estoy más convencido y decidido a combatir la corrupción”. Pues bien, de antemano también pido perdón a los lectores ya que me sumaré a los ríos de tinta que corren sobre el tema.

Pero no me sumaré a la ola de críticas y censuras del perdón presidencial, pues la mayoría de la opinión pública lo ha hecho con razones válidas. ¿Que el perdón presidencial llega tarde? Si, de acuerdo, pero al menos llegó. ¿Que no se debe perdonar al régimen? Cada quien otorgará su perdón o no de acuerdo a las acciones anticorrupción que se realicen en estos dos últimos años. ¿Qué el Sistema Nacional Anticorrupción como se aprobó es insuficiente? Por supuesto, por ello las organizaciones anticorrupción ya han “amenazado” con presionar hasta lograr que se modifique y perfeccione. ¿Que el perdón obedece a un cálculo del costo-beneficio político? Seguramente sí, y aun así hay que reconocer que el voto de castigo de las pasadas elecciones sirvió para que se diera el perdón y para que el presidente del PRI presentara su declaración 3de3, a pesar de la renuencia de su partido por hacerla obligatoria. Por ello me quiero enfocar en otro tema: el papel de la sociedad civil mexicana.

Los opinantes han referido ya que sólo hay dos precedentes de ex mandatarios que han pedido perdón: uno es José López Portillo, quien en 1982 pidió perdón “a los desposeídos y marginados” por no haberlos sacado de su pobreza; el otro es Felipe Calderón, quien en 2011 pidió perdón a los familiares de víctimas por no haberlas protegido y no haber actuado contra los criminales. Pero ojo: estas disculpas no se refirieron a posibles actos de corrupción. En este sentido habría que buscar similitudes con otros mandatarios que, si bien no pidieron perdón, diagnosticaron correctamente el problema, como Adolfo Ruiz Cortines, quien comenzó su sexenio en 1952 con las primeras medidas anticorrupción y una política de austeridad y moralización debido a los excesos cometidos por el “presidente empresario”, Miguel Alemán Valdés; posteriormente Miguel de la Madrid presentó en 1982 su política de “Renovación moral” y creó la Secretaría de la Contraloría, ante la corrupción desmedida del sexenio Lópezportillista. Pero existe una diferencia abismal entre las “moralizaciones” emprendidas por los expresidentes y el perdón peñista: aquellas provinieron del propio gobierno y éste último fue resultado del malestar de la sociedad civil (malestar que comenzó a observarse desde el año 2000 con el voto de castigo contra el PRI, mismo que puso a Vicente Fox en la presidencia y dio paso a la alternancia).

¿Qué significa lo anterior? En principio significa que dicha sociedad civil cuenta con diversos canales para expresar críticas y descontentos, que tienen abiertos los micrófonos en los medios y que la presión de la opinión pública sí sirve para que los gobiernos acusen recibo de lo que ésta percibe que va mal. Creo que esto habla, a pesar de sus detractores y con todo lo decepcionante que nos haya parecido, de una democracia que bien o mal funciona. Por ello estoy de acuerdo con Enrique Krauze cuando reconviene a “quienes ahora no valoran a esta frágil y joven e imperfectísima democracia y quienes no se dan cuenta que esto es mejor con todo, que lo que teníamos antes de un partido único”. No son logros menores, por ello lamento que en este debate tenga más peso el discurso del odio y el que se subestimen los alcances de la sociedad civil.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 28 de julio de 2016 en el periódicologo-sol-de-toluca

Cultura, jóvenes y terrorismo

Si aún cabía la duda de que los últimos atentados terroristas en Francia están dirigidos ya no sólo a las instituciones económicas (World Trade Center, estaciones de tren, puertos, carreteras) y diplomáticas (embajadas, clubes) y a centros de reunión masiva (balnearios, hoteles, playas), sino al corazón mismo de los valores de la cultura occidental, fíjense en la fecha del atentado en Niza: 14 de julio (14-J), Día Nacional de Francia o Fiesta de la Federación, 227 aniversario de la toma de la Bastilla con la que inició la Revolución de 1789 que, como onda expansiva, arrojó al mundo libertad, igualdad y solidaridad.

¿Por qué Niza? Esta ciudad mediterránea es la capital de la Riviera francesa y centro turístico de la Costa Azul. Es considerada la ciudad menos francesa de Francia por su cosmopolitismo (la habitan muchos extranjeros), sus raíces italianas (se anexó a Francia hasta 1860) y por su espacio más emblemático llamado “Paseo de los ingleses” (construido por la comunidad británica en el siglo XIX), precisamente donde ocurrió el atentado del 14-J. En ella existe gran descontento por el desempleo y la inmigración magrebí, y se ha arraigado un excesivo sentimiento antimusulmán propagado por el ultraderechista y xenófobo Frente Nacional de Marine Le-Pen. Valga decir también que Niza es cuna del héroe de la unificación de Italia en 1870, Giuseppe Garibaldi, y del Premio Nobel de Literatura 2008, Jean-Marie Gustave Le Clézio, ambos ligados a México (el nieto de Garibaldi, Peppino, luchó al lado de Madero en la Revolución de 1910 y dio nombre a la plaza de mariachis más importante del DF; el segundo vivió en Michoacán y escribió varios ensayos sobre México).

El Estado Islámico (EI) se adjudicó el atentado, tal vez para aprovechar la ola propagandística generada. Un informe del Centro Internacional Contra el Terrorismo (ICCT) de La Haya, Holanda, calcula que milicianos de 90 países nutren al EI, el cual tendría de 20 mil a 30 mil combatientes activos, la mayoría de Túnez (unos 6 mil), por ello no me sorprende que el chofer del camión que mató a 84 personas e hirió a 200 (hasta el momento), fuera ciudadano francés originario de Túnez. De los grupos yihadistas más nutridos también destacan los de China (3 mil), Arabia Saudita (2,500), Jordania (2 mil), Rusia (1,700), Marruecos (1,500) y Turquía (1,300). Pero más me sorprenden los jóvenes europeos que han engrosado las filas del EI, entre ellos 1,450 británicos, 800 alemanes, 450 belgas y casi 2 mil franceses, cometiendo actos terroristas.

La pregunta sobre qué orilla a los jóvenes árabes musulmanes a cometer actos terroristas en Europa tiene respuestas más certeras (pobreza, desigualdad, marginación, pocas oportunidades de integración, agresiones y expolio a sus países de origen) que la pregunta sobre qué orilla a los jóvenes europeos, convertidos muchos de ellos al Islam, a sembrar terror en su propio continente, pero al menos tiene que ver con la falta de oportunidades, el deterioro del estado de bienestar, su adoctrinamiento vía internet en la ideología yihadista y una fe cristiana que no llena sus necesidades espirituales. A todos esos jóvenes deben enfocar sus esfuerzos el presidente Hollande y sus pares europeos, brindándoles oportunidades de desarrollo, empleo y educación; haciéndoles sentir plenamente la cultura occidental y sus herederas la libertad, la igualdad y la solidaridad; ofreciéndoles un futuro más promisorio que el que hasta el momento han tenido sus padres. No es tirando más bombas sobre Irak y Siria como solucionarán el problema del terrorismo.

Agradecimiento: a El Sol de Toluca y a los lectores de esta columna por haber soportado las opiniones de un servidor durante un año. Gracias.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 21 de julio de 2016 en el periodicologo-sol-de-toluca

El México no siempre fiel

No se puede pedir a una institución como la iglesia católica, y menos a sus jerarcas, que de un día para otro cambien un pensamiento que han sostenido durante siglos. En el tema de los matrimonios entre parejas homosexuales, igualitarios o como se les quiera llamar, aunque el Papa Francisco “no juzga” a los homosexuales, considera estas uniones como una “tragedia humana”. Y la jerarquía católica mexicana no se ha quedado atrás mostrando su intolerancia hacia éstas. Ello habla de una iglesia que sigue viviendo en el pasado y sin deseos de ponerse al día, con todo y las posturas progresistas del Papa.

En 1980 el 93% de la población mexicana se dijo católica. Para 1990 la cifra bajó a 90% y una década después al 88%. El último Censo del 2010 indica que sólo 83% de mexicanos son católicos. Este descenso de fieles sucede durante el Pontificado de uno de los Papas más carismáticos y viajeros de la historia: Juan Pablo II, el primero que vino a México en 1979 (y lo haría 4 veces más). Alguien podría argumentar, con razón, que en términos absolutos no es lo mismo el 93% de católicos de 1980, que representaban 62 millones, que el 83% de 2010, que representan 93 millones, es decir 31 millones de fieles más. No obstante el antropólogo Elio Masferrer estima, con base en cifras aportadas por la misma iglesia, que los verdaderos católicos, los que van a misa, reciben servicios espirituales y sacramentos con regularidad, son sólo el 46% de los mexicanos, 51 millones, cifra menor a los católicos de 1980. Probablemente la tendencia a la baja se mantendrá en el próximo Censo, el cual reflejará el Pontificado de otro Papa carismático y, además, latinoamericano: Francisco I.

Ahora bien, a pesar del descenso de fieles, los jerarcas católicos continuarán manteniendo su poder y privilegios terrenales, así como su influencia ante los gobiernos. Pero difícilmente mantendrán su autoridad celestial en la mayoría de los mexicanos, si continúan pretendiendo imponer al Estado y a la sociedad entera su doctrina y valores particulares que incluyen reglas civiles respecto del matrimonio; si mantienen actitudes de intolerancia y discriminación hacia grupos vulnerables como la comunidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Trasvesti, Transgénero, Intersexual y cualquier otra categoría que se acumule); si niegan a esta minoría el derecho a un matrimonio convencional, como lo tiene la mayoría heterosexual. Podrán ver la “paja en el ojo ajeno” de los homosexuales que exigen su derecho a contraer matrimonio, pero eso les impedirá ver “la viga en el suyo” al no castigar las conductas pederastas de sus propios sacerdotes (por las cuales merecen arder en el Infierno). Y podrán presumir que sus alianzas con otras iglesias y el voto de castigo católico fueron decisivos en la derrota del PRI de Peña Nieto en las pasadas elecciones por haber promovido los matrimonios igualitarios, pero lo que es seguro es que no es haciendo política como recuperarán “votos” para su causa espiritual.

Además se sobredimensiona la influencia política de los católicos pues según Masferrer el voto de castigo también y, sobre todo, se debió a los evangélicos conservadores. En cualquier caso sería mejor que la jerarquía católica dedique sus esfuerzos a modernizarse para que vuelva a ser atractiva a aquellas almas que no encuentran consuelo en esta iglesia anquilosada e intolerante. El descenso de fieles y el crecimiento que han tenido grupos evangélicos pentecostales e individuos sin religión, hacen que la frase acuñada por Juan Pablo II hace 37 años, “México siempre fiel”, tenga cada vez menos sentido

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Etse artículo fue publicado el día 14 de julio de 20116 en el periódico logo-sol-de-toluca

Desglobalización, Nacionalismo y Brexit

Toda evolución y revolución genera siempre una reacción o contrarrevolución, y la globalización no ha sido la excepción pues a su tendencia de hacer homogéneas todas las prácticas humanas (sociales, culturales, económicas, políticas, científicas y tecnológicas) se opone el fenómeno de la “localización”, es decir, la resistencia que ejercen colectivos humanos frente a los procesos totalizadores y la reivindicación que hacen de saberes y prácticas autóctonos, a consecuencia de una globalización que, si bien tiene ventajas indiscutibles, también ha tratado de imponer valores occidentales en el pensamiento y los hábitos planetarios, ha fracasado en su intento de llevar los derechos humanos al mundo, ha generado mayor pobreza y marginación y, de manera hipócrita, ha impuesto el libre comercio como práctica obligatoria a los países pobres mientras los ricos hacen un comercio protegido, acorde a sus intereses.

Por ello el académico altermundista Alfredo Jalife habla de “desglobalización”. Explica que mientras la “globalización económica” impulsa el crecimiento y el intercambio comercial, la “globalización financiera” provoca la desregulación, especulación, creación de paraísos fiscales, concentración de riqueza e impide que los capitales contribuyan al beneficio colectivo. Hay voces, incluso de los ricos, que claman por desglobalizar las prácticas dañinas a los países pobres o al menos por suavizar sus efectos, exigiendo a organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial no presionarlos con préstamos atados a condiciones imposibles de cubrir. La desglobalización también apunta a fortalecer acuerdos regionales como el pujante Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y otros en marcha como la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP), a fin de vigorizar la competencia entre mercados. Pero no nos engañemos, todo esto es en aras de preservar los intereses de los ricos y garantizar la sobrevivencia capitalista.

Tampoco perdamos de vista otros efectos negativos de la globalización. Una combinación de la creciente desigualdad y el descontento por el incremento de migrantes que llegan a Europa, ha sido el detonante para que organizaciones políticas nacionalistas, xenófobas y de ultraderecha ganen adeptos en el Viejo Continente. El caso más dramático es el del Partido de la Independencia de Reino Unido, el cual logró que el voto mayoritario británico decidiera que su país abandone la Unión Europea (el famoso Brexit: contracción de Britain+Exit, salida de Bretaña), a la que acusan de sus males y de quitarles el control de sus vidas. El escepticismo británico contiene una falacia pues no es dándole la espalda a la Unión Europea y a los migrantes como arreglarán sus males, al contrario, están hipotecando el futuro de sus generaciones jóvenes. Pero el escepticismo desafortunadamente contiene una verdad: la globalización no ha hecho sino aumentar la desigualdad y las generaciones de adultos observan cómo se desvanece el Estado de bienestar que tanto les había beneficiado.

Lo cierto es que la globalización, tal y como la hemos conocido hasta ahora, ya demostró sus límites. Ha llegado el momento de impulsar una globalización (o desglobalización) que tenga como ejes al ser humano y al medio ambiente.

Evento de paz: El pasado 23 de junio el gobierno colombiano del presidente Juan Manuel Santos y las FARC firmaron la paz en La Habana, después de 52 años de hostilidades. Para consolidar el proceso deben sortear nubarrones en el horizonte: un plebiscito que refrende los acuerdos, la incorporación de los guerrilleros a la vida civil, el desarme, el reparto de tierras, el perdón de los ofendidos para una sana convivencia y lograr la paz con otra guerrilla: el ELN

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 7 de julio de 2016 en el periódico logo-sol-de-toluca

El conflicto de los maestros disidentes

La disidencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) surge en 1979. Sus integrantes consideran que durante siete lustros han luchado por los derechos gremiales mediante paros de labores, marchas y plantones frente al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y a los poderes establecidos. Las últimas protestas, tal vez las más fuertes y radicales de los últimos años (similares a las de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca, APPO, de 2006), han sido contra la reforma educativa del gobierno federal, que intenta recuperar la rectoría del Estado en materia educativa, además de promover la permanencia de los profesores mediante la evaluación y capacitación magisterial. Para lograr dicha reforma, en principio el gobierno tuvo que encarcelar a la lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, para volver a controlar a este Sindicato de más de un millón de afiliados, así como “cerrar” la llave del dinero con que la CNTE mantenía su movimiento al reestructurar el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y despedir de su cargo a cientos de trabajadores.

Para nadie es secreto que los líderes de la CNTE obligaban a sus agremiados a nutrir manifestaciones y plantones, de lo contrario les negaban promociones y beneficios (me consta porque, trabajando yo en Oaxaca en el año 2012, tuve oportunidad de comer y platicar con profes que acampaban en el zócalo y que me confirmaron esta versión), además de que utilizaban las cuotas sindicales en su propio provecho. Uno de los múltiples críticos de la CNTE, Luis González de Alba (sí, el mismísimo líder estudiantil de 1968), lo resume así: “La línea entre delincuencia y lucha social ha sido cuidadosamente esfumada por la CNTE… No lo pueden decir porque aún les produce un poco de vergüenza, pero quieren volver a recibir el presupuesto estatal con la nómina multimillonaria de todos los maestros; ser ellos los que hacen la inspección y no despiden al maestro por faltas a clase, sino por faltas a mítines, manifestaciones y campamentos; están contra la evaluación al maestro sin que logren argumentar el motivo… pierden el viejo derecho a vender, rentar y heredar su plaza; a faltar porque están seis meses en un campamento, a dejar escuelas sin agua ni drenaje porque los líderes daban mejor uso al dinero público… En suma, no logran presentar un pliego de peticiones a la SEP, numeradas y concretas, porque eso les tira la máscara de luchadores sociales y quedan como los torvos propietarios del negocio privado en que convirtieron la educación pública de los niños más pobres en los estados más pobres”.

Efectivamente, con estas prácticas se afecta directamente a miles de niños en Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca, los estados con los peores niveles educativos del país. También es reprobable que lo que queda de la CNTE y organizaciones que la apoyan ahorquen a los pueblos de Oaxaca impidiendo el abasto de alimentos y combustible. Pero de igual forma estuvo mal que el gobierno haya jalado mucho la cuerda y que el uso de la fuerza no hubiera sido el último recurso. ¿A quién se le ocurrió dar la orden de disparar en Nochixtlán? Lo hecho, hecho está, el problema es que con ello la CNTE obtiene sus mártires, el gobierno pierde la batalla en la opinión pública y el diálogo llega después del “niño ahogado”. Diálogo que, por cierto, debe ser económico, no sólo político. Y no dejo de preguntarme, ¿qué habría pasado si la reforma hubiera traído aparejados programas de empleo temporal, ayudas a fondo perdido, créditos preferentes y mejoramiento de servicios e infraestructura? No hay que olvidar que, detrás de los profesores que viven a expensas del magisterio federal, hay numerosas familias que han perdido su sustento básico.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 30 de junio de 2016 en el periódicologo-sol-de-toluca

La discriminación masculina

Ahora que fue el “día del Padre” reflexioné sobre aquellos estudios de género que por lo regular no reciben tanta atención: los nuevos masculinismos y la violencia contra los hombres. Hay razones para que no reciban tanta atención pues las reivindicaciones feministas van a la alza y desafortunadamente la violencia machista contra las mujeres no tiene fin. No obstante la violencia contra los hombres, por el sólo hecho de ser hombres, es un tema prácticamente ignorado por la academia y las instituciones gubernamentales.

En internet se puede consultar un blog masculinista llamado “¿Quién se beneficia de tu hombría?” (quiensebeneficiadetuhombría.wordpress.com/), cuyo autor Carlos Rodríguez propone que “los hombres redefinan lo que significa su hombría a un nivel personal y no se dejen llevar por las imposiciones de otros, en un mundo donde el sacrificio masculino está devaluado”. Realiza una serie de artículos sobre el tema, siendo el más famoso “La discriminación masculina en 51 memes”, donde muestra diversos ejemplos de discriminación institucional hacia los hombres en distintos países, rematando cada caso con la irónica sentencia “Pero no es un problema de género”.

Una síntesis apretada de los memes indica que varias legislaciones nacionales otorgan a los hombres un trato lesivo y diferente al que otorgan a las mujeres, en materias como la pena de muerte y desapariciones (Guatemala), sentencias penales, castigos corporales y trata de personas (Rusia, Irán y otros 19 países), homosexualidad (Irán y 16 países de África), refugiados (Canadá, Uruguay, Jordania), edad de jubilación (37 países), servicio militar (Paraguay, Corea del Sur). Además reprueba que la ONU recomiende que sólo varones vayan a prisión por delitos no considerados graves, y que sólo haya reconocido a hombres como víctimas de violencia sexual en conflictos armados hasta el año 2013; que los microcréditos que otorga el empresario bangladesí Muhammad Yunus excluyan a hombres por el hecho de serlo; que en muchos países de África se mutilen los genitales (circuncisión) de hombres por razones culturales o religiosas sin su consentimiento, entre otros aspectos.

Hay cosas criticables en este blog y no estoy de acuerdo cuando rechaza que estos problemas se deban al patriarcado y al machismo. Yo creo que sí, que estos tipos de violencia contra los hombres son resultado del sistema patriarcal y de la cultura sexista que se ha creado a lo largo del tiempo y que ha difundido la idea de que los hombres son más fuertes y resistentes que las mujeres. No obstante la virtud de este blog es que desvela un tipo de violencia que poco hemos querido ver: la violencia contra los hombres por el sólo hecho de serlo; además lo hace de manera creativa y, para demostrar que no inventa cifras, raya en la obsesión al referir las fuentes en las que basa sus opiniones.

Por último, el blog no habla del día del Padre, pero la fecha no es tan inocente. Según Wikipedia “En México se celebra el tercer domingo de junio, pensando en que es el día en que los padres de familia no trabajan ya que es domingo, si fuera otro día tendrían que trabajar, por tal motivo pueden pasar tiempo con su familia”. Pero a las madres les dan asueto el 10 de mayo, así sea lunes, y si cae en fin de semana se los reponen con otro día entre semana. Es decir, no es mal visto que las mujeres falten en su día, pero a los hombres se les crucifica si no trabajan aunque sea su día, por ello se les celebra en domingo. Es así como esta fecha tan familiar e inocente guarda rasgos discriminatorios.

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 23 de junio de 2016 en el periódico logo-sol-de-toluca

La escalada armamentista en Estados Unidos y México

Hago un paréntesis en los temas globales que he venido abordando, debido a la enésima masacre en los Estados Unidos, donde un solo tirador de nombre Omar Mateen, de origen afgano, asesinó a 50 personas e hirió a 53 en un bar gay de Orlando, Florida, la mayoría hispanos. Con independencia de que previamente este sujeto declaró su simpatía al Estado Islámico, la información más certera es la que ha declarado el presidente Obama, en el sentido de que se trata de “un claro ejemplo del extremismo autóctono” y que “todavía no han encontrado pruebas de que actuara dirigido por un grupo terrorista”.

Esta declaración es importante pues evidencia el hecho de que muchas veces son los propios estadounidenses los que llevan a cabo ataques terroristas y no necesariamente los extranjeros. El mismo Obama ha dicho que su gobierno debe asegurar que “no sea tan fácil conseguir armas para una persona que quiera hacer tanto daño”, además de reconocer la necesidad de “hallar formas de reducir la violencia armada de manera consistente con la segunda enmienda”, aquel anacrónico precepto constitucional que protege el derecho a tener armas de fuego, defendido a muerte por grupos conservadores y retrógrados como la Asociación del Rifle y gobernadores como el de Texas.

Esta enérgica campaña de desarme doméstico que ha realizado Obama es la que le ha valido merecerse realmente el Premio Nobel de la Paz que recibió de manera adelantada en 2009. Recordemos que este premio fue criticado ya que Obama continuó el conflicto bélico en Medio Oriente: de acuerdo al Consejo de Relaciones Internacionales, sólo en 2015 su gobierno lanzó 23 mil 144 bombas sobre Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, Siria y Somalia, además de que ha ordenado infinidad de ataques con drones, causando gran mortandad a civiles árabes y musulmanes sin arriesgar a soldados norteamericanos.

Con todo, el activismo de Obama no ha evitado las masacres ni el tráfico de armas a otros países. Cabe recordar la “Operación rápido y furioso”, por la cual una agencia de seguridad norteamericana deliberadamente permitió a comerciantes de armas con licencia vender armas de fuego a compradores ilegales, con la “esperanza” de rastrear aquellas que llegarían a los líderes de cárteles de droga mexicanos y arrestarlos. Por supuesto no se logró el objetivo pero vino a incrementar la proliferación de armas responsables de la muerte violenta de miles de mexicanos, situación que para algunos expertos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) se está convirtiendo en una epidemia demográfica que no ha sido debidamente afrontada por el Estado.

Por si fuera poco, datos del Instituto Internacional de Estudios de la Paz de Estocolmo (SIPRI), indican que entre 2011 y 2015 la importación de armas de fuego a México aumentó 331% comparada con el periodo 2006-2010; por su parte, la SEDENA apunta que la venta de armas legales al público general creció nueve veces al pasar de 956 en 2001 a más de 10 mil en 2015. No hay que ser un genio para deducir que el boom en la adquisición de armas se debe a la percepción de inseguridad ciudadana y desconfianza en las instituciones.

En octubre del año pasado escribí que los canjes y decomisos de armas hechos por el gobierno alentaban a exclamar un “Adiós a las armas”. Sin embargo, ante la brutal evidencia de una escalada de armas, reitero que los esfuerzos no han sido suficientes y ahora me invade el desaliento…

Rodrigo Sánchez Arce,

rodrigo.pynv@hotmail.com

Este artículo fue publicado el día 16 de junio de 1016 en el periódico logo-sol-de-toluca